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24/10/2016 | Novedades
Harry Potter y el adiós a un querido protagonista del fútbol local
21:36 | No se trata de una nueva entrega de la saga producida por J.K.Rowling, sino de la despedida de Julio Colacci, un futbolista de 42 años que a lo largo de su extensa carrera supo cosechar amigos y experiencias invaluables en la escena autóctona. Su legado y sonrisa dejarán huella en las canchas de la ciudad.
Pasaron 23 años de su debut en la máxima división del fútbol marplatense, desde aquel delicioso abril en el que había hecho su presentación formal con la camiseta de Unión de la mano de Atilio González, el mismo entrenador que lo había dirigido en la escuelita de Independiente, donde estuvo entre los 5 y los 8 años.

Atrás habían quedado los pasos por General Urquiza y Deportivo Norte, clubes donde hizo las divisiones inferiores desde los 9 a los 12 años y desde los 13 a los 18, respectivamente.

Por delante, el itinerario tendría múltiples escalas y un total de diez destinos para los torneos locales: además de la casaca “celeste”- única que lució en la Primera B - Colacci vistió los colores de Peñarol (1994), Deportivo Norte (1995 y 1997), Los Andes (1996), General Mitre (1998, 1999 y 2003), la fusión Mitre/Peñarol (2001), Banfield (2003), Nación (2005 y 2013), Colegiales/Chapadmalal (2006, 2007, 2008, 2009, 2011 y 2014), El Cañón (2010), River (2012) y General Urquiza (2015 y 2016).

Además, su vasta trayectoria incluyó participaciones en numerosos torneos de ascenso: comenzó en el Regional de 1996 con Deportivo Norte; luego jugó para Alvarado en el Argentino B, edición 2000 (previamente integró el plantel en el cuadrangular clasificatorio y luego, en la siguiente pretemporada, debió dejar el equipo por sus obligaciones laborales); más tarde, estuvo en Banfield, en el Argentino B 2002 /2003, donde el “taladro” quedó a un partido del ascenso. Finalmente, jugó el Federal C en seis temporadas: cinco de ellas con Atlético Villa Gesell (2007, 2008, 2010, 2011 y 2016) y la restante con Defensores de Batán (2013).

Destacado por su caracter extrovertido y su generosidad, Colacci logró sembrar el reconocimiento de propios y extraños, aún sin haber logrado el éxito deportivo que supone ser campeón.

También hoy recoge los frutos de la perserverancia y la resiliencia, que le permitieron superar múltiples y severas lesiones, sobreponiéndose a la adversidad y provocando la admiración de sus pares.

En ese sentido, la historia se inició en 1995, cuando siendo muy joven, una afección física lo marginó de numerosos cotejos en su paso por Deportivo Norte. Sin embargo, el peor año fue el 2003: esa temporada sufrió la rotura de ligamentos en dos oportunidades, la primera jugando para Banfield y, tras volver, defendiendo el escudo de General Mitre. Esa seguidilla lo obligó a someterse a tres operaciones consecutivas y lo alejó de los campos de juego durante todo el 2004. La racha negativa le dio tregua hasta 2011, cuando, estando en Villa Gesell, se cortó los cruzados de la otra pierna.

Por último, vale recordar una “perlita”: en 1997 intervino en un torneo de la League A de Estados Unidos, donde se destacó con el Chivas USA, por aquel entonces de reciente formación.