Ver todas las noticias
15/09/2012 | Novedades
La Corte Suprema de la Provincia le sacó la roja a Mauro Camoranesi
14:01 | El máximo tribunal bonaerense condenó al jugador de Racing a pagarle una importante indemnización a Javier Pizzo, ex futbolista de Alvarado al cual lesionó cuando jugaba en Aldosivi y le impidió continuar con su carrera deportiva. Para los jueces, obró con imprudencia al cometer la falta.
A 18 años, Camoranesi deberá pagar una indemnización de 200 mil pesos
En el fallo de la instancia anterior, los magistrados de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del Plata habían precisado que “la absoluta falta de proporcionalidad entre la única finalidad funcional al juego que podría haber perseguido la maniobra -impedir que el contrario intente disputar el balón- y el medio elegido -aplicar una violenta plancha en la rodilla- hablan a las claras de lo irrazonable del proceder elegido, exterioriza aquella violación al deber de previsión carente de toda diligencia aconsejable según las vicisitudes del caso”.

En ese entonces, la defensa aludió la jurisprudencia de la Suprema Corte de Buenos Aires: “El ejercicio de toda actividad deportiva implica un riesgo y, en tanto se trate de una actividad autorizada por el Estado en la cual participan voluntariamente los contendientes, la conducta del agente que ocasiona un daño no puede ser juzgada con idéntico criterio con que es apreciada la actividad de dicha persona en otro ámbito de relaciones en donde dicho riesgo no está presente”.

Agregó que la apreciación “de la conducta debida contradice las pruebas habidas en la causa y desnaturaliza la práctica misma del deporte, en tanto impone el deber de prever las consecuencias dañosas a quien se desplaza con velocidad, fuerza y vehemencia”.

Sin embargo, ahora, los integrantes del máximo tribunal destacaron que “hay una cantidad de daños que constituyen el riesgo propio y ordinario que la actividad deportiva entraña y que no resulta reparable. En tanto el deportista no realice una conducta contraria a las reglas de juego no habrá reparación por parte del contendiente”.

Por estos motivos, entendieron que “los deportistas deben hacerse cargo de reparar los daños que resulten de su obrar culposo. El desarrollo de una actividad deportiva no puede ser esgrimida como pantalla o justificativo para excusar a un deportista de una conducta temeraria o manifiestamente imprudente”.

En este sentido, puntualizaron que “cuando un competidor posterga el juego y genera una conducta excesiva o indudablemente negligente, que se traduce en un daño, es razonable y justo que deba pagar una indemnización por las consecuencias de su proceder culposo”.

Y completaron luego: “aún en el marco de las reglas del juego, organizadores y partícipes no están dispensados de las obligaciones de prudencia, diligencia y cuidados que impone, a todo hombre, el deber general de no dañar a los demás”.

Para explicar esto, citaron al jurista del fuero civil, Mosset Iturraspe: “Ni el espíritu deportivo, ni la idea misma del deporte, ni la sana competencia, ni el fervor o la dedicación, son compatibles con la práctica violenta, en las hipótesis del fútbol, del rugby y de la mayoría de los deportes colectivos o en equipos”.

Para finalizar, en tanto, los profesionales repitieron enfáticamente que “debe apreciarse como comprometida la responsabilidad de aquél que asume una conducta manifiestamente imprudente, teñida de impericia o brutalidad; esa conducta excesiva o indudablemente descuidada no queda cubierta ni por la asunción de los riesgos propios u ordinarios de la actividad deportiva, ni por la permisión del Estado para desarrollar tal deporte”.

Fuente: Diario Judicial