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24/04/2017 | MarplaMundo
Lo más Pancho!
16:19 | Francisco Bonfiglio es una de las joyitas de la cantera de Kimberley que hoy brilla en San Lorenzo de Almagro. Con apenas 9 años eligió al fútbol, en desmedro de su otra pasión, el básquet, y hoy sueña con el debut en Primera y “vestir la celeste y blanca en algún torneo internacional”. Realidades y sensaciones de un crack que crece...
El 2016 fue un año excelente para el pibe Bonfiglio: con 18 tantos, se convirtió en el goleador de la novena del “ciclón”, que fue subcampeona en su división, y además fue el tercer máximo artillero de su categoría, lo que justificó su convocatoria a la preselección argentina sub 15, a cargo de Rolando Bertolini y con la supervisión de Miguel Micó.

Pero el 2017 también arrancó con todo para él: en febrero, integró una producción del club para la presentación de la nueva indumentaria, en la que posó junto a Marcelo Tinelli; y a principios de abril, tuvo repercusión nacional gracias a un hattrick ante Banfield en el inicio de temporada de los campeonatos juveniles de AFA.

Aún así, el muchachito, que actualmente tiene la responsabilida de presidir la pensión de San Lorenzo, demuestra que tiene los pies en la tierra: “creo que voy bien por este camino, aunque sé que necesito seguir esforzándome, porque nadie te regala nada”. “Cuando hacés tres goles, como me pasó, todos te reconocen; pero el día de mañana no los hacés y de repente ya no te registran”, reveló conciente en diálogo con Area Chica MdQ.

Nació en Mar del Plata el 2 de enero de 2002, cursó sus estudios en la Escuela Don Orione (hasta que se fue de la ciudad) y, casi como si se tratara de una jugada del destino, siempre vivió “ a unas cuadras del Mundialista”.

Su primera pelota se la regalaron los Reyes y, desde los 3 a los 13 años, disfrutó de su compañía en Kimberley. “Al principio - confiesa Pancho - también hacía básquet, que es el otro deporte que amo. Pero a los 9 me tuve que decidir por uno u otro porque con la escuela ya no me daban los tiempos para todo”.

Y agrega: “mis padres me dieron a elegir y me quedé con el fútbol, pero la verdad es que me la pasaba mirando básquet. Seguía a mi papá a todos lados, incluso cuando dirigía afuera de Mar del Plata: me subía al micro y me iba con él”.

Su padre es José “Ruso” Bonfiglio, prestigioso entrenador de Peñarol, a quien su hijo no deja de admirar: “es el director técnico que más me marcó - sintetiza - Siempre escuchaba sus charlas y aprendí un montón. Estoy muy orgulloso de él”. La familia se completa con mamá Luz María y su hermano Joaquín, a quienes también extraña durante su estadía en Buenos Aires. “Apenas llegué - comenta - me costó un montón, pero a medida que pasaron los días me fui adaptando y la nostalgia se hizo casi una buena costumbre”.

Francisco es hincha de Racing, pero a mediados de 2015 un “cuervo” entró para siempre en su corazón. Al respecto, relata: “surgió una prueba y fui junto a otros chicos de Kimberley. Nos quedamos una semana en la pesión de San Lorenzo y por suerte me eligieron. En realidad, ya habían venido a vernos dos veces en 2014, pero en ambas ocasiones yo había estado lesionado. De todos modos, me recomendaron y pude integrar el grupo que viajó, en el que también estaban Agustin Parra, Joaquin Montero, Joaquin Vignati y Milton Silva”.

Luego, consultado sobre sus características, explica: “en Mar del Plata jugué de muchas posiciones: de 2, de 5, de 8... Pero un año antes de irme, Nacho Méndez, que fue mi último DT, me puso de 9. La cuestión es que me acomodé rápido y ahí me quedé”. Y continúa: “soy diestro a morir, pero también le pego bien con la zurda”.

Con el horizonte bien definido y el anhelo de transformarse en un jugador profesional, Bonfiglio vive hoy una vida sencilla: a la mañana entrena, a la tarde tiene tiempo libre y a las 17 ingresa a la escuela.

No tiene ídolos. Sin embargo, estudia los pasos de Blandi, Alario, Marco Ruben y Licha López. Quiere ser como ellos. Quizás logre ser mejor. Pero aún es solo un chico que sueña en grande...

SE DICE DE MI

Ignacio Méndez, entrenador de Kimberley

“Yo lo dirigí en tres temporadas diferentes: cuando él tenía 7, 8 y 12 años. Desde muy chiquito se notaba que tenía unas condiciones terribles, comparado con otros nenes de su edad. Es muy maduro y siempre fue buen compañero. Pero nunca regalaba nada; ni siquiera intuyendo que aún si trabajaba a media máquina durante la semana podía ser titular. Tiene un temperamento imponente, lleva al grupo adelante y siempre escucha mucho porque quiere aprender. No falta nunca a entrenar y su evolución es muy notoria. Es humilde y tiene todo para llegar. Lo quiero mucho”.

Juan Manuel Vuoso, coordinador de Kimberley

“Siempre tuvo en su cabeza irse a Buenos Aires y trabajó duro para lograrlo. Es muy querido por todos en el club y cada vez que puede viene a la villa a alentar a sus ex compañeros. Desde chiquito, siempre fue muy profesional. Por eso no me sorprende nada de lo que le está pasando”.

José Bonfiglio, su padre

“Demuestra una gran pasión por el fútbol, se esmera día a día por mejorar y se toma su actividad de forma muy profesional. Se caracteriza por tener una gran humildad, pero, a la vez, tiene fuerte personalidad y, sobre todo, mucho carisma”.