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28/01/2016 | MarplaMundo
Martín Mantovani, con la mira apuntando al futuro
21:49 | El ex jugador de Kimberley y Cadetes cobijó sus sueños en España, donde formó su propia familia y logró lo que muchos pibes desean: vivir del fútbol. El último fin de semana, festejó un gol, con el que pudo celebrar la dulce espera de su segunda hija. Y, a la par, continúa con la preparación que le permitirá seguir vinculado al deporte una vez retirado de la elite.
En su regreso al campo, tras un partido de suspensión, Mantovani dejó su huella en el marcador y fue elegido por los hinchas como el mejor jugador del partido tras el triunfo del Leganés por 2 a 1 frente a Almería. Con la victoria, el equipo “pepinero” alcanzó la cuarta ubicación de la tabla, lo que le permite ilusionarse con los playoff por el ascenso a la máxima categoría del fútbol español.

Consultado por los medios, el oriundo de San Miguel, pero marplatense por adopción, valoró lo realizado en la primera vuelta, donde cosecharon 34 puntos y mantuvieron el invicto como locales, condición que conservan y que da fundamento a su solidez en la temporada.

Sin embargo, con la responsabilidad que implica la capitanía, dijo comprender la euforia de la gente aunque aclaró: “estamos haciendo las cosas bien y nos ponemos contentos con este presente, pero no podemos relajarnos si queremos una segunda mitad parecida a la primera”.

FUTURO ENTRENADOR

Siguiendo los pasos de colegas suyos nacidos en Mar del Plata, como Germán Burgos y Juan Esnaider, Mantovani es uno de los siete futbolistas activos de la Liga Adelante que realizó el curso de director técnico.

El nivel 3 de la capacitación impartida por la UEFA - y algunos establecimientos particulares - es requisito indispensable para entrenar a equipos profesionales en España y otras grandes ligas europeas. Para acceder a él directamente se requiere haber disputado un mínimo de ocho temporadas en Primera, ser internacionales absolutos en cinco ocasiones o poseer un título de campeón en los Juegos Olímpicos, Europa o el mundo.

En cambio, quienes efectivamente realizan la preparación, acuden a clases que incluyen fundamentos relacionados con la actividad física y la técnica individual y colectiva, además del aprendizaje de reglas de juego, metodologías de trabajo y otras disciplinas, como sociología y comunicación. Las jornadas son intensas e incluyen examenes teóricos y prácticos y la entrega de trabajos prácticos.

Luego, los aprendices afrontan seis meses de trabajo de campo, donde ponen en juego los conocimientos adquiridos durante el primer tramo del curso.

Una vez obtenida, la licencia tiene una validez de tres años, lo que obliga a aquellos que están titulados a una permanente actualización, que se logra a través de la participación en congresos, campus, jornada o seminarios.