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24/12/2008 | MarplaMundo
Goles con espuma
19:57 | El marplatense Enrique Narvay ocupó el tercer lugar del podio de máximos artilleros de la quinta división de AFA, detrás de Alvaro Klusener (Estudiantes) y Nicolás Blandi (Boca). Satisfecho con su desempeño, el goleador evaluó: “tuve un año muy bueno porque afortunadamente pude cumplir con mi rol de delantero y ayudar al equipo”.
Debieron pasar tres años para que los elogios y los reconocimientos dejaran atrás los momentos difíciles que supone toda adaptación. Y fueron las conquistas en la red, los 24 gritos, los que llevaron a “Quique” a convertirse en una de las estrellas que más brilla en las divisiones formativas de Quilmes AC.

En diálogo con AREA CHICA MDQ, el juvenil, admirador del Beto Acosta y el Pocho Lavezzi, repasó su trayectoria y contó sus expectativas para el futuro.

“Con 18 años mi meta era convertir la mayor cantidad de goles posibles en esta temporada y así seguir abriendo camino en mi carrera. Por suerte se me dio” - explicó Narvay al comenzar la charla.

Y prosiguió: “a medida que pasan los años, uno toma más confianza, fuerza, velocidad y otras cualidades que suman mucho para poder sacar algunas ventajas en los partidos”.

Consultado por sus inicios, el delantero comentó: “sinceramente tengo los mejores recuerdos de mi paso por el fútbol de Mar del Plata. Es ahí donde me inicié y donde forjé muchos amigos”. “Yo dejé muchas cosas por cumplir mi sueño, pero como ya se sabe el futuro está en Buenos Aires - apuntó.

Quique empezó a jugar a los seis años, en Alvarado. Dos años después, tuvo un breve paso por Almagro Florida hasta retornar al club de Jara y Peña; y a los 13 fue convocado por Aldosivi para sumarse a los planteles que competirían en los campeonatos de AFA.

Por supuesto, el cambio de vereda y de colores no fue nada sencillo: “fue una decisión difícil pasar de un club al otro por la rivalidad que existe, pero acepté el desafío porque me significaría un crecimiento y una oportunidad de hacerme conocer fuera de la ciudad” – explicó Narvay.

Y añadió a renglón seguido: “en ese momento, mis compañeros no lo aceptaron y hasta algunos lo consideraron una traición. Pero el tiempo pasó, se dieron cuenta de por qué lo había hecho y volvieron a ser mis amigos”.

Su estadía en el “tiburón” se prolongó durante un año, ya que posteriormente desembarcó en Unión. Con el “celeste” también jugó una sola temporada pues a los 15 años le llegó la posibilidad de dar el gran salto.

Al respecto, el atacante dijo: “el Potro Domínguez y su hermano vinieron a Mar del Plata a buscar jugadores. Me siguieron dos o tres partidos y me dijeron que había surgido la posibilidad de ir a unas pruebas en Quilmes de Buenos Aires”.

“Entonces, con otro chico que también les había gustado, fuimos dos veces para allá” – contó.

Y completó: “en la última oportunidad, estábamos lesionados porque con mi amigo habíamos jugado una instancia decisiva del campeonato local contra San José, atrás del estadio Mundialista, y nos habían matado a patadas”. “De todas maneras, gracias a Dios, tuve la suerte de quedar”.

“Al principio, la adaptación fue dura, pero actualmente, después de cuatro años desde que me fui, mi casa y mi vida están en Buenos Aires. Conservo los afectos y el cariño a Mar del Plata y eso no lo voy a cambiar nunca, pero paso la mayor parte del tiempo allá; e incluso trataré de llevar a mi familia” - afirmó.

En tanto, más adelante, reconoció: “a veces agarran bajones, pero es ahí donde uno comienza a pensar en los sueños que tenía de chico, en la gente que lo ayudó y en que no se puede dar ni un paso atrás”. “Creo que no hay que bajar los brazos porque si se llega allá es por algo” - concluyó.

UN ETERNO AGRADECIDO

“A Quilmes le agradezco enormemente. Me abrió las puertas del club, me brindó todo, me alojó en la pensión y me trató de maravillas; no me puedo quejar para nada”.

“Sinceramente pienso que es un grande del fútbol argentino, en el que estoy muy cómodo y quien espero poder retribuir todo lo que me dio”.

AL MAESTRO CON CARIÑO

“Tuve muy buenos entrenadores, pero uno de los que más me marcó fue el primero que me dio continuidad: Alfredo Grelak. El primer año que estuve en Buenos Aires recién pude jugar en la octava fecha porque se había complicado el tema del pase. Luego, me turnaba con otro chico que estaba en la selección juvenil argentina. Pero cuando llegó él, me dio la posibilidad de jugar todo el campeonato de titular. Es una excelente persona y un técnico extraordinario”.

“En este 2008 también tuve un técnico bárbaro, Horacio Bianchini, que es una gloria de Quilmes. Realmente, estoy muy satisfecho con él porque me enseñó mucho, me tuvo paciencia y por suerte pude compensar con el rendimiento todo lo que me dio”.

SUEÑOS

“Espero poder vivir del fútbol. Me gustaría quedarme en Quilmes el tiempo que fuera necesario y, si surge algo, poder emigrar”.

“Estoy haciendo el pasaporte y los papeles para ir a Europa porque tengo posibilidades en Francia”.

“En Argentina, tuve chances de ir a River y San Lorenzo, pero Quilmes me quiere retener así que muy tranquilo esperaré que se vayan dando las cosas”.

DINERO, GLORIA Y FAMA

“Todavía no he constituido una familia, pero cuando lo haga yo creo que priorizaría el dinero entre las cosas que me puede dar el fútbol”.

“Después la gloria y, por último, la fama. No es algo que me importe, pero sé que si triunfo va a llegar sola. Entonces bienvenida sea, no será un obstáculo para mí”.

DESEOS PARA EL 2009

“Espero tener un mejor año que éste; meter más goles y que mi equipo pelee el campeonato hasta el final. Además, quiero lo mejor para mi familia, que hace un gran sacrificio y me banca siempre”.